En nuestra plantación conservamos especies autóctonas, como el espinillo, para favorecer la biodiversidad y ofrecer refugio natural a fauna local. Las tareas se realizan de manera manual: retiramos las malezas a mano y no utilizamos herbicidas, pesticidas ni fungicidas. Gracias a ello, cada temporada la plantación se llena de abejas, mariposas y colibríes.
Todos los restos de poda, junto con papel y cartón, se destinan a nuestro sector de compostaje, devolviendo nutrientes al suelo y cerrando el ciclo natural.
Para el secado de lavandas, flores y aromáticas, utilizamos el método tradicional: aire puro y sol.
Además, la iluminación exterior funciona con energía solar, reduciendo nuestro impacto ambiental.
Islavanda nació en 2019 y hoy es una plantación autosuficiente donde cada rincón huele a calma.
Aquí cultivamos:
Lavandín Super: equilibrio y calidad aromática.
Lavandín Grosso: aroma más fuerte y alcanforado.
Lavandulas angustifolias: aroma más fino y floral.
Visitar la plantación es adentrarse en un mundo de sensaciones: caminar entre los senderos perfumados, conocer la vida de la lavanda, descubrir sus variedades y entender cómo cada proceso transforma estas flores en bienestar.
Uno de los momentos más esperados es el destilado en vivo, disponible en días y horarios específicos de enero y febrero. Ver cómo el vapor se lleva el aroma desde la flor hasta el aceite puro es una experiencia única que conecta al visitante con el concepto del prado al producto.
De este proceso surgen nuestros aceites esenciales e hidrolatos .Tanto desde éstos como desde las flores secas, nacen una variedad productos naturales creados en nuestra plantación: infusiones, sachets aromáticos, cosmética suave y propuestas propias de gastronomía.
Estamos en el corazón del Valle de Calamuchita, orgullosos de formar parte de Los Reartes, y felices de compartir este lugar con quienes buscan disfrutar de la naturaleza, la tranquilidad y el encanto de la lavanda
El aceite esencial de lavanda se utiliza desde tiempos antiguos en medicina y perfumería. Los egipcios lo empleaban para perfumar sus baños y rituales, y en la Edad Media los monjes lo aplicaban para ayudar a cicatrizar heridas y tratar infecciones.
A lo largo de los siglos, la lavanda se mantuvo como una de las hierbas más valiosas por su versatilidad: aporta aroma, sabor, bienestar y protección natural frente a insectos.
Nuestra variedad principal es el Lavandín Súper, un híbrido nacido de la polinización entre una Lavandula angustifolia auténtica y una Lavandula latifolia o espliego. Su aceite esencial es apreciado porque conserva la suavidad y el carácter aromático de la angustifolia, con bajos niveles de alcanfor y un perfume dulce, limpio y ligeramente almizclado.
Un aroma noble, equilibrado y natural: la esencia que da identidad a nuestros productos
La lavanda comienza a florecer en diciembre y alcanza su máximo esplendor en enero. El momento exacto de la cosecha depende siempre de la temporada y del ritmo de la Madre Naturaleza, por lo que cada año tiene su propio encanto.
En Islavanda, la cosecha se realiza de manera artesanal y completamente manual, utilizando oz o herramientas simples adaptadas al trabajo con la planta. Elegimos este método porque somos un emprendimiento a escala humana, donde cada paso del proceso se cuida con tiempo, dedicación y respeto por la tierra.
Durante febrero, cuando llega el momento justo, parte de las flores se destina al secado para ramos e infusiones, y otra parte al destilado artesanal que da origen a nuestros aceites esenciales e hidrolatos. Si nos visitás en esta época, podés vivir de cerca el proceso y sentir el perfume que inunda el aire durante la cosecha.
Lo que sí podemos garantizar durante todo el año es la paz del lugar: un jardín vivo lleno de flores, mariposas y picaflores, rodeado de plantas y árboles nativos, y enmarcado por la majestuosidad de las Sierras Grandes y sus puestas de sol.
Las flores de lavanda se cosechan —generalmente en febrero— y se destilan casi de inmediato para conservar intactas sus propiedades aromáticas. Utilizamos el método tradicional de destilación por arrastre de vapor, un proceso noble y natural: las flores se colocan en un canasto dentro del alambique y el vapor caliente va extrayendo lentamente su aceite esencial, gota a gota.
Durante enero y febrero, en días y horarios específicos, los visitantes pueden presenciar el destilado en vivo, una experiencia fascinante que permite ver cómo el aroma de la flor se convierte en esencia pura.
Para obtener un litro de aceite esencial se necesitan alrededor de 100 kilos de flores frescas, lo que revela la nobleza y el valor de este producto.
En nuestra tienda podés sentir el perfume auténtico del aceite esencial recién destilado, descubrirlo en productos de aromaterapia y bienestar, o disfrutarlo integrado en nuestra línea de elaborados naturales. Y si buscás una sorpresa deliciosa, te invitamos a probar nuestra gastronomía con lavanda, un verdadero mimo para los sentidos.